Caracas y Washington han alcanzado un acuerdo para enviar hasta 2.000 millones de dólares en crudo venezolano a refinerías estadounidenses, una medida que desviaría suministros de compradores tradicionales como China y aliviaría las presiones derivadas de los crecientes cuellos de botella en el almacenamiento, según fuentes de Estados Unidos y Venezuela. En virtud del acuerdo, Caracas entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo para su venta a precios internacionales a refinerías de la Costa del Golfo, y los ingresos serían gestionados, según se informa, para beneficiar tanto a venezolanos como a estadounidenses.
El pacto se produce tras el aumento de la presión de Estados Unidos sobre el liderazgo venezolano y en medio de una profunda crisis política después de la supuesta captura del presidente Nicolás Maduro. Funcionarios estadounidenses han impulsado medidas más duras, incluido un bloqueo naval que había restringido los envíos desde mediados de diciembre y provocado la acumulación de crudo en buques y en almacenamiento terrestre. Las nuevas exportaciones reabrirían una vía para barriles sancionados que no habían podido salir, al tiempo que podrían reconfigurar los flujos globales mientras China busca fuentes alternativas.
La estatal PDVSA ha reconocido negociaciones con contrapartes estadounidenses y ha subrayado que cualquier venta sería comercial y a precios de mercado. Chevron sigue siendo la única gran empresa occidental con una licencia estadounidense para manejar crudo venezolano bajo las sanciones vigentes, y cualquier ampliación de las importaciones estadounidenses probablemente se apoyaría en ese estrecho marco legal. Se informa que las principales compañías petroleras de Estados Unidos han mantenido conversaciones con funcionarios de la administración y buscan sólidas garantías legales y financieras antes de comprometer inversiones significativas para reactivar la deteriorada infraestructura petrolera de Venezuela.
El acuerdo es presentado por responsables políticos estadounidenses tanto como un paso estratégico para asegurar crudo pesado para el mercado interno como una palanca de influencia sobre las vastas reservas de Venezuela. No obstante, los analistas advierten que reactivar una producción sostenida requerirá importantes reparaciones e inversiones de capital tras años de falta de inversión y declive operativo. PDVSA ya ha comenzado a recortar la producción en respuesta a los tanques llenos y a los retrasos en los envíos, cerrando grupos de pozos y dejando campos inactivos.
La reacción del mercado ha sido moderada, con los precios del petróleo a la baja en un contexto de amplia oferta global que compensa las preocupaciones por posibles interrupciones venezolanas. Mientras tanto, continúa la controversia interna: funcionarios venezolanos acusan a Estados Unidos de intentar apoderarse de los recursos nacionales, y la agitación política ha dejado los detalles legales y logísticos del acuerdo bajo intenso escrutinio. Ejecutivos energéticos estadounidenses que se espera asistan a reuniones en la Casa Blanca han señalado que insistirán en garantías antes de comprometerse con proyectos en Venezuela, subrayando los riesgos prácticos y políticos de una renovada relación comercial.
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Miércoles, 4 de febrero de 2026
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Acuerdo de crudo venezolano redirige petróleo a EE. UU.
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Fecha de emisión: 9 de january de 2026