Martes, 10 de febrero de 2026

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Arabia Saudí refuerza su influencia en Yemen

Tras haber desplazado a Emiratos Árabes Unidos de Yemen a finales del año pasado, Arabia Saudí está lanzando una gran ofensiva política y financiera para consolidar su influencia e...
Tras haber desplazado a Emiratos Árabes Unidos de Yemen a finales del año pasado, Arabia Saudí está lanzando una gran ofensiva política y financiera para consolidar su influencia en el sur del país, destinando miles de millones para apuntalar al gobierno reconocido internacionalmente y unificar a fuerzas locales divididas. Riad prevé presupuestar casi 3.000 millones de dólares este año para cubrir salarios de fuerzas y funcionarios yemeníes, según fuentes oficiales, incluidos alrededor de 1.000 millones para sustituir fondos que Abu Dabi pagaba anteriormente a combatientes del sur. El apoyo total saudí en salarios, proyectos de desarrollo y ayuda energética podría superar los 4.000 millones de dólares. El objetivo del reino es construir una administración funcional alineada con Arabia Saudí en las zonas controladas por el gobierno en el exilio, presionar a los rebeldes hutíes para que se sienten a negociar y preparar a las fuerzas gubernamentales para un posible enfrentamiento militar si la frágil tregua se rompe. La estrategia combina incentivos económicos y maniobras políticas. Funcionarios saudíes han cortejado a separatistas del sur con la idea de que un futuro Estado independiente podría ser posible, condicionado a la resolución del conflicto con los hutíes y probablemente a la celebración de un referéndum, al tiempo que invitan a dirigentes del Consejo de Transición del Sur a Riad y cubren sus gastos. Paralelamente, Arabia Saudí ha ejercido presión coercitiva, deteniendo y marginando a responsables yemeníes considerados insuficientemente leales durante recientes enfrentamientos entre facciones prosaudíes y grupos respaldados por Emiratos. Analistas señalan que este renovado activismo regional saudí marca un giro respecto a su reciente enfoque interno bajo el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, pero llega en un contexto de presión fiscal provocado por menores ingresos petroleros y costosos megaproyectos domésticos. Riad parece haber concluido que no puede tolerar inestabilidad a lo largo de su frontera de 1.800 kilómetros, desde donde en el pasado los hutíes lanzaron ataques contra infraestructuras saudíes. El plan afronta importantes obstáculos: el sur de Yemen sigue profundamente dividido entre grupos armados y tribales, la economía de guerra está muy arraigada y muchos yemeníes desconfían de los patrocinadores externos. Observadores advierten que sostener grandes desembolsos y una ingeniería política de este tipo será costoso e incierto, y que un acuerdo duradero podría tardar años. Funcionarios yemeníes afirman que el respaldo saudí podría permitir reorganizar a las facciones armadas bajo autoridad estatal, mientras críticos y residentes subrayan la magnitud de los retos humanitarios y de gobernanza, con salarios públicos bajos y escasas oportunidades de subsistencia pacífica que alimentan el reclutamiento en grupos armados. https://www.youtube.com/watch?v=QkCO1XT3tec