Miércoles, 4 de febrero de 2026

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Bloques iraquíes nominan a Maliki para primer ministro

Una alianza de bloques chiíes con mayoría parlamentaria ha nominado al ex primer ministro Nuri al-Maliki para regresar al cargo en Irak, lo que señala un posible retorno político d...
Una alianza de bloques chiíes con mayoría parlamentaria ha nominado al ex primer ministro Nuri al-Maliki para regresar al cargo en Irak, lo que señala un posible retorno político del veterano dirigente, considerado desde hace tiempo cercano a poderosas facciones internas. El movimiento atrajo una fuerte atención internacional: el ex presidente de Estados Unidos Donald Trump advirtió públicamente que Washington podría retirar su apoyo a Irak si Maliki encabeza el gobierno. Maliki desestimó las declaraciones como injerencia y defendió la soberanía iraquí. Maliki, que gobernó Irak entre 2006 y 2014, sigue siendo una figura polarizante. Su mandato estuvo marcado por una intensa violencia sectaria, la marginación política de los suníes, enfrentamientos con líderes kurdos, acusaciones de corrupción y un colapso de seguridad que precedió al rápido avance del Estado Islámico. Fue apartado del poder en 2014 bajo presión de una amplia gama de actores nacionales e internacionales. Aun así, mantuvo influencia a través de la coalición Estado de Derecho y de vínculos con poderosas redes políticas y de seguridad. Sus partidarios sostienen que el regreso de Maliki restablecería un gobierno central fuerte y protegería los intereses nacionales; sus detractores temen una repetición de políticas divisivas que profundizaron las fracturas sectarias y debilitaron las instituciones del Estado. Analistas políticos señalan que muchos iraquíes rechazan la injerencia externa, pero también exigen que cualquier líder entrante priorice la soberanía, la estabilidad y el bienestar de la población. La nominación refleja dinámicas regionales y internas más amplias, en las que Bagdad equilibra presiones contrapuestas de socios externos y de actores de poder internos. Según informes, funcionarios estadounidenses advirtieron sobre posibles sanciones contra actores iraquíes si ciertos grupos armados son incluidos en el próximo gobierno, como parte de una campaña más amplia para influir en los resultados en Bagdad. Observadores afirman que la candidatura de Maliki pone de relieve fallas persistentes: la dificultad para formar un gobierno inclusivo, el papel de los grupos armados en la política y el reto de conciliar seguridad, rendición de cuentas y unidad nacional. A medida que avanzan las negociaciones, la atención se centrará en si Maliki puede construir una amplia coalición de gobierno aceptable para actores clave nacionales e internacionales, y en si su regreso profundizaría la polarización o contribuiría a la estabilidad. El episodio subraya la compleja trayectoria de Irak tras 2003: soberanía disputada, influencias externas en competencia y la lucha continua por forjar un orden político que evite una nueva fragmentación o una deriva autoritaria. https://www.youtube.com/watch?v=w0Asuk-EmMQ