Miércoles, 4 de febrero de 2026

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Demoliciones en Lagos golpean a la comunidad de Makoko

Excavadoras y fuerzas de seguridad se han desplazado a Makoko, la comunidad densamente poblada de casas sobre pilotes en la laguna de Lagos, iniciando demoliciones que, según los r...
Excavadoras y fuerzas de seguridad se han desplazado a Makoko, la comunidad densamente poblada de casas sobre pilotes en la laguna de Lagos, iniciando demoliciones que, según los residentes, comenzaron con poco o ningún aviso previo. Las familias se apresuraron a rescatar sus pertenencias mientras las viviendas de madera eran derribadas, aumentando el miedo y la incertidumbre en un asentamiento conocido desde hace tiempo por sus estrechos pasillos, su economía pesquera y su resiliencia frente a la pobreza. Las autoridades estatales presentan la operación como parte de un plan de reurbanización costera destinado a mejorar la planificación urbana, impulsar el turismo y atraer inversiones, argumentando que partes de Makoko son inseguras, dañinas para el medio ambiente e incompatibles con las estrategias a largo plazo para la franja costera. Funcionarios sostienen que las demoliciones son legales y necesarias para modernizar el litoral. Líderes comunitarios, activistas y organizaciones de derechos humanos rechazan esa justificación y alegan que las demoliciones buscan despejar terrenos para proyectos inmobiliarios y comerciales lucrativos, más que proteger a los residentes. Afirman que la población recibió un aviso insuficiente y que el estado no ha ofrecido alternativas habitacionales significativas ni compensaciones, lo que pone a miles de personas en riesgo de quedar sin hogar. Los habitantes del asentamiento —muchos de los cuales dependen de la pesca y de actividades informales en la laguna— enfrentan una interrupción repentina no solo de sus viviendas, sino de una forma de vida comunitaria construida durante generaciones. La situación de Makoko ya había atraído atención nacional e internacional: intentos anteriores de retirar estructuras provocaron recursos judiciales y críticas de organizaciones de derechos humanos, con fallos que subrayaron que los desalojos forzosos sin reasentamiento vulneran los derechos de los residentes. Defensores de derechos humanos han pedido al gobierno que suspenda las demoliciones y entable un diálogo con la comunidad para diseñar medidas de desarrollo inclusivas que no desplacen a los pobres urbanos. Advierten que continuar la operación sin protecciones sólidas y planes de reasentamiento puede profundizar las tensiones sociales, agravar la desigualdad y erosionar la confianza pública en las autoridades. Mientras las demoliciones continúan en partes de la comunidad, el panorama inmediato es de desplazamiento, ansiedad y pérdida. Tanto residentes como observadores cuestionan si los planes de reurbanización pueden conciliar las ambiciones económicas de la ciudad con la obligación de proteger a las poblaciones vulnerables que han habitado durante largo tiempo la franja costera de Lagos. El futuro de Makoko —sus hogares, medios de subsistencia y su distintiva cultura ribereña— sigue siendo incierto a medida que el estado avanza con sus esfuerzos de recuperación costera. https://www.youtube.com/watch?v=ua7pdrwS2aw