Miércoles, 4 de febrero de 2026

NOW Spanish

Gaza espera la reapertura del cruce de Rafah

Los residentes de Gaza esperan la prometida reapertura del cruce de Rafah con Egipto tras la devolución de los restos del último rehén israelí, un acontecimiento que muchos confían...
Los residentes de Gaza esperan la prometida reapertura del cruce de Rafah con Egipto tras la devolución de los restos del último rehén israelí, un acontecimiento que muchos confían permita un movimiento más fluido de pacientes, ayuda y mercancías hacia y desde el enclave. Salas hospitalarias como las del Hospital Nasser, en Jan Yunis, siguen saturadas, con familias suplicando que el paso se abra para que pacientes gravemente heridos puedan acceder a tratamientos inexistentes en el territorio. El Ministerio de Salud de Gaza afirma que decenas de miles de pacientes necesitan medicamentos o atención fuera del enclave. Israel había vinculado la reapertura a condiciones de seguridad, señalando que el cruce se abriría una vez localizado el cuerpo del rehén secuestrado; el lado gazatí del paso permanece bajo control militar israelí desde el año pasado. Los primeros acuerdos de alto el fuego contemplaban la reapertura de Rafah en una fase temprana, pero la implementación se ha estancado, dejando camiones de ayuda y bienes comerciales en espera y a muchos palestinos sin poder viajar por trabajo, estudios o atención médica. Agencias de la ONU y organizaciones humanitarias han logrado entregas limitadas —UNICEF introdujo por primera vez en más de dos años kits educativos—, pero los grupos de ayuda advierten que el acceso esporádico es insuficiente para cubrir las necesidades generalizadas. Funcionarios de seguridad de la Autoridad Palestina dicen estar preparados para asumir responsabilidades en Rafah cuando se anuncie la apertura. Informes indican que Israel busca controles estrictos en un puesto militar cercano y pretende limitar las entradas en relación con las salidas, propuestas que han alimentado la desconfianza entre los gazatíes, que temen que las restricciones reduzcan el beneficio humanitario. El cierre prolongado tiene profundos efectos económicos y sociales: las empresas sufren interrupciones en las cadenas de suministro, los precios suben y las familias desplazadas afrontan condiciones de vida cada vez peores. Hospitales que operan por encima de su capacidad informan de escasez crítica de medicamentos y equipos. Familias separadas por la frontera permanecen en un limbo, perdiendo exámenes, empleos y la posibilidad de reunirse o asistir a funerales. Los residentes describen un ciclo de esperanza y decepción tras promesas repetidas y retrasadas. Funcionarios israelíes sostienen que los controles estrictos son necesarios para evitar el contrabando de armas; los palestinos insisten en que las medidas de seguridad no deben traducirse en un castigo colectivo. Los mediadores afirman que se negocian avances, pero reconocen que la implementación ha sido lenta. Para los habitantes de Gaza, la reapertura de Rafah es tanto una necesidad práctica como una prueba política de si los compromisos internacionales se traducirán en un alivio sostenido y no en gestos temporales. Hasta que se establezca un mecanismo claro y duradero para un tránsito regular y supervisado, la realidad cotidiana del enclave seguirá marcada por la escasez, la movilidad restringida y una espera angustiosa. https://www.youtube.com/watch?v=zc7fG7ov4-s