Los habitantes de Gaza continúan esperando con ansiedad la largamente prometida reapertura del paso fronterizo de Rafah, mientras los retrasos reiterados profundizan la frustración y las dificultades en todo el territorio sitiado. Rafah, el único cruce no controlado directamente por Israel, se ha convertido en el principal símbolo del aislamiento de Gaza: su cierre bloquea viajes, comercio y ayuda, y deja a muchos civiles dependientes de corredores humanitarios imprevisibles.
Funcionarios y mediadores han insinuado posibles nuevos arreglos para reabrir Rafah, lo que ha generado una cautelosa esperanza, pero no se ha confirmado ningún calendario. Las promesas recurrentes que no se cumplen han alimentado el escepticismo entre los residentes, que describen un ciclo de expectativas elevadas seguido de decepción. Las autoridades locales afirman que los preparativos técnicos para la reapertura suelen estar listos, pero las disputas políticas y de seguridad entre Egipto, Israel, las autoridades palestinas y los mediadores internacionales vuelven a paralizar la implementación.
El costo humano del cierre es severo. Miles de personas que necesitan derivaciones médicas al extranjero siguen atrapadas, y los médicos advierten que los retrasos están costando vidas de pacientes con cáncer, afecciones cardíacas y otras enfermedades graves. Estudiantes con becas o plazas universitarias en el exterior han perdido semestres u oportunidades, mientras familias permanecen separadas a ambos lados de la frontera, sin poder asistir a funerales, bodas o reunificaciones.
En el plano económico, la frágil economía de Gaza se acerca al colapso: los flujos comerciales están gravemente restringidos, los almacenes permanecen vacíos, las fábricas carecen de insumos y los precios básicos siguen aumentando. Las agencias humanitarias subrayan que los convoyes de ayuda no pueden sustituir al movimiento comercial regular; se necesita un acceso previsible para reactivar los mercados, estabilizar los precios y reducir la dependencia de la ayuda.
Mientras continúan las discusiones, Rafah representa algo más que un cruce fronterizo: simboliza el acceso a atención médica, educación, trabajo, familia y dignidad. Hasta que no reabra de forma fiable, los residentes de Gaza seguirán en un limbo, soportando la escasez y el aislamiento mientras las garantías internacionales vuelven a no traducirse en alivio tangible.
Las preocupaciones de seguridad dominan las negociaciones. Egipto insiste en la seguridad perimetral; Israel exige medidas para impedir el contrabando de armas y combatientes; los palestinos sostienen que los pretextos de seguridad equivalen a un castigo colectivo a la población civil. Los mediadores continúan negociando los mecanismos de supervisión, gestión y cumplimiento, y cada detalle sin resolver se traduce en otro día de cierre para los dos millones de habitantes de Gaza.
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Miércoles, 4 de febrero de 2026
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Gaza espera la reapertura del paso de Rafah
Los habitantes de Gaza continúan esperando con ansiedad la largamente prometida reapertura del paso fronterizo de Rafah, mientras los retrasos reiterados profundizan la frustración...
Fecha de emisión: 30 de january de 2026