Viernes, 15 de mayo de 2026

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Irán estudia controlar cables de datos en Ormuz

BBC Persian informó que medios iraníes de línea dura y figuras políticas están redefiniendo el Estrecho de Ormuz no solo como un punto estratégico para el petróleo, sino también co...
BBC Persian informó que medios iraníes de línea dura y figuras políticas están redefiniendo el Estrecho de Ormuz no solo como un punto estratégico para el petróleo, sino también como un nodo crucial para el tráfico mundial de internet. Medios alineados con el Estado, incluidos Fars News Agency —cercana a la Guardia Revolucionaria— y Mashreq News, describieron los cables submarinos de datos que atraviesan el estrecho como “el arma silenciosa de Irán”. Los sistemas mencionados —entre ellos Falcon, GBI y TGN-Gulf— transportan comunicaciones y datos financieros entre Europa, Oriente Medio y Asia, y son utilizados ampliamente por empresas como Google, Meta, Microsoft y la red bancaria SWIFT. El diputado iraní Ehsan Ghazizadeh Hashemi declaró a medios estatales el 2 de mayo que legisladores están elaborando una ley que exigiría a operadores extranjeros obtener autorización del gobierno iraní antes de instalar, reparar o redirigir cualquier cable submarino en el estrecho, además de pagar tarifas por ello. La base legal citada por Teherán se apoya en su reclamación parcial sobre las aguas territoriales en la parte más estrecha del Estrecho de Ormuz. Sin embargo, expertos en derecho marítimo internacional afirman que una pretensión amplia de control sobre infraestructura global de comunicaciones probablemente no sería aceptada y sería rechazada por las principales potencias internacionales. También existen limitaciones prácticas. A diferencia de los barcos, los cables submarinos están regulados por complejos acuerdos internacionales y son difíciles de supervisar. Cualquier interferencia deliberada podría provocar fuertes represalias internacionales y afectar además la propia conectividad regional de Irán. Aun así, analistas consideran significativa la discusión. Con las negociaciones nucleares estancadas y las tensiones militares en aumento tras recientes incidentes cerca del estrecho, Teherán parece querer mostrar que posee herramientas estratégicas más allá de las amenazas al transporte petrolero, ampliando su doctrina de disuasión asimétrica al ámbito digital. Como resumió un informe de Fars: “Si el petróleo fue el combustible del siglo XX, los datos son el combustible del siglo XXI.” https://www.youtube.com/watch?v=drw2LhX_ih0