Martes, 10 de febrero de 2026

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Libia despide a Saif al-Islam Gaddafi

Los cuerpos fueron trasladados por las calles de Bani Walid mientras libios asistían al funeral de Saif al-Islam Gaddafi, quien murió a principios de esta semana después de que hom...
Los cuerpos fueron trasladados por las calles de Bani Walid mientras libios asistían al funeral de Saif al-Islam Gaddafi, quien murió a principios de esta semana después de que hombres armados irrumpieran presuntamente en su vivienda. Su oficina afirmó que falleció en una “confrontación directa” con cuatro atacantes desconocidos; posteriormente, fiscales y médicos forenses determinaron que la causa de la muerte fueron heridas de bala y señalaron que están en marcha investigaciones para identificar a los sospechosos. Considerado en otro tiempo el heredero político de su padre, Muamar Gaddafi, Saif al-Islam, de 53 años, había pasado de la prominencia a años de oscuridad y a una fallida candidatura presidencial que contribuyó a descarrilar intentos anteriores de celebrar elecciones. Aunque no ocupaba ningún cargo oficial, su nombre sigue siendo profundamente polarizante en el fragmentado panorama político libio. El funeral atrajo a dolientes y ancianos tribales de zonas cercanas a la localidad históricamente vinculada a la tribu Gaddafi, con túnicas tradicionales, cánticos y oraciones marcando la ceremonia. Se desplegaron fuertes medidas de seguridad y controles ante el temor de disturbios. Oradores en el servicio —entre ellos líderes tribales— pidieron contención, reclamaron una investigación transparente y advirtieron contra ciclos de venganza que han alimentado la inestabilidad. Simpatizantes presentaron la masiva asistencia como prueba de la lealtad persistente hacia la familia Gaddafi y del descontento con las autoridades fragmentadas del país; críticos alertaron de que estas muestras pueden reavivar viejas divisiones. Organizaciones de derechos humanos señalaron el asesinato como un ejemplo de la debilidad del Estado de derecho en un país donde los homicidios y la violencia armada a menudo quedan impunes. Las autoridades no han precisado si el crimen tuvo motivaciones políticas o fue resultado de disputas personales, y los detalles siguen siendo objeto de controversia. Los responsables hicieron un llamado a la calma y a la paciencia mientras continúa la investigación. El suceso subraya cómo tragedias personales que involucran a figuras destacadas pueden adquirir rápidamente una dimensión nacional en Libia, que sigue dividida entre administraciones rivales y facciones armadas y donde los esfuerzos de reconciliación y de celebrar elecciones se han estancado repetidamente. Mientras los dolientes daban sepultura al féretro, las demandas de justicia y el temor a nuevas tensiones reflejaron cómo el pasado turbulento del país continúa moldeando su presente incierto. https://www.youtube.com/watch?v=hEe8ybfPHI0