Decenas de miles de personas se manifestaron en toda Rumanía en una de las mayores oleadas de protestas de los últimos meses, con alrededor de 10.000 participantes en dos marchas en Bucarest organizadas por partidos ultranacionalistas, según los organizadores. Los manifestantes se concentraron frente al parlamento y edificios gubernamentales para oponerse a un proyecto de ley antirracismo y a las medidas de austeridad adoptadas por la gran coalición, expresando su malestar por el aumento de los precios, los recortes del gasto y lo que consideran restricciones a las libertades civiles.
Los organizadores y muchos participantes sostuvieron que el proyecto de ley antirracismo —que ampliaría las sanciones por discursos de odio y la exhibición de símbolos extremistas— está redactado de forma ambigua y corre el riesgo de ser utilizado para silenciar la disidencia, criminalizar el debate histórico o limitar la expresión política. El gobierno rechaza esas acusaciones y afirma que la legislación busca proteger a las minorías y armonizar la normativa de Rumanía con los estándares de la Unión Europea, señalando que permanece abierta a enmiendas tras el debate parlamentario.
Las quejas económicas fueron un eje central de las protestas. Manifestantes y sindicatos culparon a las políticas de austeridad por el aumento de impuestos, la reducción del gasto público y el deterioro del nivel de vida, señalando que los salarios y las pensiones no han seguido el ritmo de la inflación. Los sindicatos advirtieron que los trabajadores, los jubilados y las comunidades rurales soportan la mayor carga de los recortes presupuestarios y reclamaron medidas alternativas que preserven las protecciones sociales.
Amplios despliegues policiales vigilaron los actos y protegieron los edificios públicos; las autoridades informaron de importantes interrupciones del tráfico en Bucarest y otras ciudades, pero no reportaron heridos graves, señalando solo forcejeos menores cuando los agentes impidieron intentos de bloquear vías principales. Funcionarios del gobierno defendieron la disciplina fiscal como necesaria para estabilizar la economía e instaron a los opositores a utilizar los canales institucionales para impulsar cambios.
Analistas señalaron que la magnitud y la intensidad de las protestas reflejan una creciente frustración pública impulsada por las dificultades económicas y la disminución de la confianza en las instituciones políticas. Los disturbios suponen una prueba para la coalición gobernante, mientras los partidos de oposición buscan capitalizar el descontento, en un contexto político volátil y con crecientes desafíos para los responsables de impulsar reformas controvertidas.
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Miércoles, 4 de febrero de 2026
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Rumanía vive protestas masivas contra las reformas
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Fecha de emisión: 16 de january de 2026