Miércoles, 4 de febrero de 2026

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Sensores sísmicos rastrean desechos espaciales

Un equipo de investigadores ha desarrollado un método que utiliza redes existentes de sensores sísmicos para rastrear reentradas no controladas de desechos espaciales, con el poten...
Un equipo de investigadores ha desarrollado un método que utiliza redes existentes de sensores sísmicos para rastrear reentradas no controladas de desechos espaciales, con el potencial de mejorar la respuesta rápida y el análisis forense cuando fragmentos caen a la Tierra. La técnica, liderada por el científico planetario Dr. Constantinos Charalambous del Imperial College London junto con colaboradores de la Universidad Johns Hopkins, analiza señales sísmicas —en concreto los estampidos sónicos y las vibraciones de impacto producidas por restos hipersónicos— para reconstruir la trayectoria, la velocidad, la altitud y la fragmentación durante la reentrada. Los investigadores señalan que los datos sísmicos pueden acotar los corredores previstos de caída cuando el seguimiento orbital se vuelve poco fiable durante la fase caótica de desintegración. Charalambous citó como ejemplo la reentrada en 2024 del módulo orbital chino Shenzhou-15: el análisis sísmico situó la trayectoria de los restos unos 30–40 km al sur de las predicciones orbitales previas a la reentrada, lo que pone de relieve desviaciones potencialmente significativas y el valor de la validación desde tierra. Al combinar patrones de tiempo, amplitud y frecuencia de múltiples estaciones, los científicos pueden triangular los puntos de impacto, estimar la energía del choque e inferir la masa o la velocidad de los fragmentos, información especialmente valiosa cuando los restos contienen materiales peligrosos o caen cerca de zonas pobladas. El enfoque aprovecha la cobertura global y la operación continua de las redes sísmicas —originalmente desplegadas para terremotos, volcanes y la verificación del cumplimiento de prohibiciones de ensayos nucleares—, por lo que podría aplicarse sin construir grandes sistemas nuevos. Las firmas sísmicas de los impactos suelen ser señales cortas y abruptas, distinguibles de terremotos, explosiones mineras o ruido de construcción; las comparaciones entre estaciones aumentan la confianza y ayudan a descartar falsos positivos. Combinados con sensores de infrasonido, radar y testimonios visuales, los datos sísmicos pueden ofrecer una imagen tridimensional desde la ruptura atmosférica hasta el impacto en el suelo, reforzando la conciencia situacional espacial y afinando los modelos de reentrada. Entre las limitaciones figuran la menor detectabilidad de fragmentos pequeños que se desintegran, los impactos en océanos donde las señales se atenúan y la necesidad de una cuidadosa discriminación frente a fuentes sísmicas naturales o humanas. Aun así, casos documentados en los que estaciones sísmicas coincidieron con bólidos brillantes o reentradas conocidas de cohetes han validado el concepto y alentado nuevas investigaciones. Los investigadores sostienen que el método es un complemento rentable al seguimiento por satélite y a las observaciones atmosféricas, que ayuda a las autoridades a localizar restos, evaluar riesgos y mejorar las previsiones futuras. A medida que crece el número de satélites y fragmentos en órbita, integrar la monitorización sísmica en los conjuntos existentes de vigilancia espacial podría convertirse en una práctica estándar para gestionar mejor los riesgos crecientes de las reentradas no controladas. https://www.youtube.com/watch?v=gxIHCEHmQYY